domingo, 27 de septiembre de 2026

XXVI Domingo ordinario

Color litúrgico: Verde

Una Palabra que ilumina tu camino

Lecturas, Evangelio y reflexión para encontrarte con Dios cada mañana.

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Biblia abierta frente a un camino iluminado por el amanecer
Palabra para hoy
“¿Y qué os parece lo que voy a decir?”
Mateo 21, 28-32
Chatea con nosotros
LecturaEzequiel 18, 25-28
ReflexiónPara tu vida
OraciónUn momento con Dios

Palabra de Dios

Primera lectura

Lectura de la Sagrada Escritura

Ezequiel 18, 25-28

25 Y vosotros habéis dicho: La conducta que observa el Señor no es justa. Escuchad, pues, oh hijos de Israel: ¿Acaso es el proceder mío el que no es justo, y no son más bien perversos vuestros procederes?

26 Porque cuando el justo se desviare de su justicia y pecare, por ello morirá: Morirá por la injusticia que obró.

27 Y si el impío se apartare de la impiedad que obró, y procediere con rectitud y justicia, dará él mismo la vida a su alma;

28 porque si él entra otra vez en sí mismo, y se aparta de todas las iniquidades que ha cometido, tendrá verdadera vida y no morirá.

Palabra de Dios

Cantemos con fe

Salmo responsorial

Salmo 24, 4bc-5. 6-7. 8-9

R/. Recuerda, Señor, tu ternura.

Sean cubiertos de confusión todos aquellos que vana e injustamente obran la iniquidad. Muéstrame, ¡oh Señor!, tus caminos, y enséñame tus senderos. Encamíname según tu verdad, e instrúyeme; pues tú eres el Dios salvador mío, y te estoy esperando todo el día.

R/. Recuerda, Señor, tu ternura.

Acuérdate Señor, de tu piedad y de tu misericordia usadas en los siglos pasados. Echa en olvido los delitos o flaquezas de mi mocedad, y mis necedades. Acuérdate de mí, según tu misericordia; acuérdate de mí, ¡oh Señor!, por tu bondad.

R/. Recuerda, Señor, tu ternura.

El Señor es bondadoso y justo; por lo mismo dirigirá a los pecadores por el camino que deben seguir. Dirigirá a los humildes por la vía de justicia; enseñará sus caminos a los apacibles.

R/. Recuerda, Señor, tu ternura.

Palabra de Dios

Segunda lectura

Lectura de la Sagrada Escritura

Filipenses 2, 1-11

1 Por tanto, si hay para mí alguna consolación en Cristo de parte de vosotros, si algún refrigerio de parte de vuestra caridad, si alguna unión entre nosotros por la participación de un mismo espíritu, si hay entrañas de compasión hacia este preso,

2 haced cumplido mi gozo, sintiendo todos una misma cosa, teniendo una misma caridad, un mismo espíritu, unos mismos sentimientos,

3 no haciendo nada por tema, ni por vanagloria, sino que cada uno por humildad mire como superiores a los otros,

4 atendiendo cada cual no solamente al bien de sí mismo, sino a lo que redunda en bien del prójimo.

5 Porque habéis de tener en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Jesucristo en el suyo,

6 el cual teniendo la naturaleza de Dios, no fue por usurpación, sino por esencia el ser igual a Dios;

7 y no obstante se anonadó a sí mismo tomando la forma o naturaleza de siervo, hecho semejante a los demás hombres, y reducido a la condición de hombre.

8 Se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz;

9 por lo cual también Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre,

10 a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno,

11 y toda lengua confiese que el Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya

Juan 10, 27
“Mis ovejas oyen la voz mía; y yo las conozco, y ellas me siguen.”
Aleluya.

Santo Evangelio

Mateo 21, 28-32

Lectura del santo Evangelio

28 ¿Y qué os parece lo que voy a decir? Un hombre tenía dos hijos, y llamando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña;

29 y él respondió: No quiero. Pero después, arrepentido, fue.

30 Llamando al segundo, le dijo lo mismo, y aunque él respondió: Voy, Señor, no fue.

31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? El primero, dijeron ellos. Y Jesús prosiguió: En verdad os digo que los publicanos y las rameras os precederán y entrarán en el reino de Dios:

32 por cuanto vino Juan a vosotros por las sendas de la justicia, y no le creísteis; al mismo tiempo que los publicanos y las rameras le creyeron. Mas vosotros ni con ver esto os movisteis después a penitencia para creer en él.

Palabra del Señor.

Palabra para guardar

Frase destacada del día

“¿Y qué os parece lo que voy a decir?”

Memoria de la Iglesia

Santo o celebración del día

XXVI Domingo ordinario

Hoy celebramos el XXVI Domingo del Tiempo Ordinario, en el ciclo A. La Iglesia nos reúne para escuchar una llamada clara a la conversión: Dios no nos encierra en nuestros errores ni se conforma con palabras bonitas. Siempre abre un camino para recapacitar, volver a Él y hacer su voluntad con obras concretas. Este domingo nos invita a revisar con sinceridad nuestras decisiones y a confiar en que un cambio verdadero todavía es posible.

Para tu vida

Reflexión del día

Que tu sí se convierta en vida

Inspirada en Mateo 21, 28-32

Jesús presenta a dos hijos. Uno responde que no irá a trabajar en la viña, pero después recapacita y cumple. El otro promete que irá, aunque finalmente no lo hace. La parábola nos coloca ante una pregunta directa: ¿nuestra fe se queda en palabras o se convierte en obediencia concreta? Para Dios no basta parecer disponibles; importa la respuesta que damos con la vida.

El primer hijo nos recuerda que una negativa, una caída o una etapa de alejamiento no tienen que ser el final de nuestra historia. Recapacitar significa mirar con verdad lo que hemos hecho, reconocer lo que necesita cambiar y dar un paso distinto. Dios no nos pide que ocultemos el pasado, sino que permitamos que su misericordia transforme nuestro presente.

También podemos parecernos al segundo hijo cuando decimos «sí» en la oración, en la misa o ante una necesidad, pero luego dejamos que la comodidad, el orgullo o la prisa decidan por nosotros. Jesús no condena nuestra fragilidad; desenmascara la incoherencia para devolvernos a una fe sincera. La voluntad del Padre se cumple cuando el amor prometido se vuelve servicio, justicia, perdón y responsabilidad.

Hoy el Señor vuelve a decirnos: «Ve a trabajar en mi viña». Esa viña puede ser nuestra familia, el trabajo, la comunidad o una persona que necesita apoyo. No tenemos que resolverlo todo de una vez. Basta reconocer un compromiso que hemos pospuesto y comenzar con una acción posible. Un sí pequeño, cumplido con amor, puede abrir un camino nuevo para nosotros y para los demás.

Reflexión de Palabra Viva Hoy

La Palabra entre nosotros

El Evangelio en nuestra realidad dominicana

En nuestra realidad dominicana es fácil escuchar promesas en la familia, el trabajo, la vida pública y hasta en las comunidades de fe. Sin embargo, la confianza crece cuando la palabra dada se cumple: cuando llegamos a tiempo, asumimos una responsabilidad, pagamos lo justo, cuidamos lo común y tratamos con dignidad a cada persona.

El Evangelio también ofrece esperanza a quien se ha equivocado. Reconocer una falta, pedir perdón, reparar el daño y buscar ayuda son señales de fortaleza, no de derrota. Ninguna persona debe quedar reducida para siempre a su peor decisión.

Una sociedad más justa comienza cuando dejamos de esperar que otros cambien primero. Cada sí cumplido en el hogar, el trabajo, el barrio y la comunidad ayuda a reconstruir la confianza y hace visible el Reino de Dios entre nosotros.

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Vive la Palabra hoy

27 de septiembre de 2026

Inspirado en Mateo 21, 28-32

Cumple hoy un sí pendiente

Identifica una promesa o responsabilidad buena que hayas pospuesto y que puedas cumplir hoy de forma segura. Da un paso concreto: termina una tarea, responde un mensaje pendiente, pide perdón, ofrece la ayuda prometida o fija una fecha realista y comunícala con honestidad. No hagas una promesa nueva; convierte en acción una que ya diste.

Una oración para empezar

Jesús, que mi palabra sea sincera y que mi sí se convierta hoy en una obra de amor. Amén.

Habla con Dios

Oración del día

Señor Jesús, gracias porque no me defines por mis negativas ni te cansas de llamarme a comenzar de nuevo. Dame sinceridad para reconocer las promesas que no he cumplido, humildad para recapacitar y valentía para hacer la voluntad del Padre. Que mi fe no se quede en palabras, sino que se convierta en servicio, responsabilidad y amor concreto. Ayúdame a decirte sí con mis decisiones de hoy y a trabajar con alegría en la viña que has confiado a mis manos.

Amén.
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Aprendiendo nuestra fe

¿Qué es el año litúrgico?

Vida católica

Es el recorrido anual mediante el cual la Iglesia celebra todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación hasta Pentecostés y la espera de su retorno.

Incluye Adviento, Navidad, Cuaresma, Triduo Pascual, Pascua y Tiempo Ordinario.

No es solo recordar hechos del pasado: cada celebración nos permite participar sacramentalmente en la obra salvadora de Cristo.

Para recordar

El año litúrgico educa el corazón siguiendo el ritmo de la vida de Jesús.

Referencias doctrinalesCatecismo 1163-1173

Enseñanza original basada en fuentes católicas. No sustituye el texto oficial ni la orientación pastoral.

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