Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
Gálatas 5, 1. 13-25
1 Manteneos firmes, y no dejéis que os opriman de nuevo con el yugo de la servidumbre.
13 Hermanos, habéis sido llamados a la libertad; cuidad solamente que esta libertad no os sirva de ocasión para vivir según la carne, sino sed siervos unos de otros por amor.
14 Toda la ley se encierra en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
15 Si unos a otros os mordéis y devoráis, mirad no os destruyáis los unos a los otros.
16 Proceded según el Espíritu de Dios y no satisfaréis los apetitos de la carne.
17 Porque la carne tiene deseos contrarios a los del Espíritu, y el Espíritu los tiene contrarios a los de la carne; son cosas entre sí opuestas.
18 Pero si sois conducidos por el Espíritu, no estáis sujetos a la ley.
19-21 Bien manifiestas son las obras de la carne: adulterio, fornicación, deshonestidad, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, enojos, riñas, disensiones, envidias, embriagueces y cosas semejantes. Los que tales cosas hacen no alcanzarán el Reino de Dios.
22-23 En cambio, los frutos del Espíritu son caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad. Para los que viven de esta suerte no hay ley que sea contra ellos.
24 Los que son de Cristo tienen crucificada su propia carne con los vicios y las pasiones.
25 Si vivimos por el Espíritu de Dios, procedamos también según el mismo Espíritu.
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