jueves, 10 de septiembre de 2026

Jueves de la XXIII semana del Tiempo ordinario

Color litúrgico: Verde

Una Palabra que ilumina tu camino

Lecturas, Evangelio y reflexión para encontrarte con Dios cada mañana.

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Biblia abierta frente a un camino iluminado por el amanecer
Palabra para hoy
“Ahora bien, a vosotros que me escucháis, digo yo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen.”
Lucas 6, 27-38
Chatea con nosotros
Lectura1 Corintios 8, 1b-7, 11-13
ReflexiónPara tu vida
OraciónUn momento con Dios

Palabra de Dios

Primera lectura

Lectura de la Sagrada Escritura

1 Corintios 8, 1b-7, 11-13

1 Acerca de las cosas o viandas sacrificadas a los ídolos, ya sabemos que todos nosotros tenemos bastante ciencia o conocimientos sobre eso. Mas la ciencia por sí sola hincha; la caridad es la que edifica.

2 Que si alguno se imagina saber algo, y no sabe esto, todavía no ha entendido de qué manera le convenga saber.

3 Pero el que ama a Dios, ése es conocido o amado de él.

4 En orden, pues, a los manjares inmolados a los ídolos, sabemos que el ídolo es nada en el mundo, y que no hay más que un solo Dios.

5 Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, ya en el cielo, ya en la tierra (y que así se cuenten muchos dioses y muchos señores),

6 sin embargo, para nosotros no hay más que un solo Dios, que es el Padre, del cual tienen el ser todas las cosas, y que nos ha hecho a nosotros para él; y no hay sino un solo Señor, que es Jesucristo, por quien han sido hechas todas las cosas, y somos nosotros por él cuanto somos.

7 Mas no en todos se halla esta ilustración; sino que hay algunos que creyendo todavía que el ídolo es alguna cosa, comen bajo este concepto viandas que se le han ofrecido; y así la conciencia de éstos, por ser débil, viene a quedar contaminada.

11 ¿Y es posible que haya de perecer por el uso indiscreto de tu ciencia ese hermano enfermo, por amor del cual murió Cristo?

12 Así sucede que, pecando contra los hermanos, y llagando su conciencia poco firme, venís a pecar contra Cristo.

13 Por lo cual si lo que yo como escandaliza a mi hermano, no comeré en mi vida carne alguna, sólo por no escandalizar a mi hermano.

Palabra de Dios

Cantemos con fe

Salmo responsorial

Salmo 138, 1b-3. 13-14ab. 23-24

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.

¡Oh Señor!, tú me has probado y me has conocido. Tú sabes cuanto hago, ora esté quieto, ora andando. De lejos penetras mis pensamientos; averiguaste mis pasos y mis medidas. Tú previste todas las acciones de mi vida.

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.

Tú eres dueño de mis afectos; desde el vientre de mi madre me has tomado en cuenta. Te alabaré, Señor, a vista de tu estupenda grandeza; maravillosas son todas tus obras, de cuyo conocimiento está penetrada toda mi alma.

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.

Pruébame, ¡oh Dios mío!, y sondea mi corazón; examíname y reconoce mis pasos; mira si hay en mí algún proceder vicioso y condúceme por el camino de la eternidad.

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya

1 Juan 4, 12
“Nadie vio jamás a Dios. Pero si nos amamos unos a otros por amor suyo, Dios habita en nosotros, y su caridad es consumada en nosotros.”
Aleluya.

Santo Evangelio

Lucas 6, 27-38

Lectura del santo Evangelio

27 Ahora bien, a vosotros que me escucháis, digo yo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen.

28 Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.

29 A quien te hiriere en una mejilla, preséntale asimismo la otra; y a quien te quitare la capa, no le impidas que se te lleve aun la túnica.

30 A todo el que te pida, dale; y al que te roba tus cosas, no se las demandes.

31 Tratad a los hombres de la misma manera que quisierais que ellos os tratasen a vosotros.

32 Que si no amáis sino a los que os aman, ¿qué mérito es el vuestro? Porque también los pecadores aman a quien los ama a ellos.

33 Y si hacéis bien a los que bien os hacen, ¿que mérito es el vuestro? Puesto que aun los pecadores hacen lo mismo.

34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir recompensa, ¿qué mérito tenéis? Pues también los malos prestan a los malos, a trueque de recibir de ellos otro tanto.

35 Vosotros amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad, sin esperanza de recibir nada por ello; y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno aun para con los ingratos y malos.

36 Sed, pues, misericordiosos, así como también vuestro padre es misericordioso.

37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados. Perdonad, y seréis perdonados.

38 Dad, y se os dará; dad abundantemente y se os echará en el seno una buena medida, apretada y bien colmada hasta cuando se derrame. Porque con la misma medida con quien midiereis a los demás, se os medirá a vosotros.

Palabra del Señor.

Palabra para guardar

Frase destacada del día

“Ahora bien, a vosotros que me escucháis, digo yo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen.”

Memoria de la Iglesia

Santo o celebración del día

Jueves de la XXIII semana del Tiempo ordinario

Este jueves de la XXIII semana del Tiempo Ordinario la Iglesia continúa recorriendo, sin una solemnidad o fiesta principal en el calendario universal, la vida y enseñanza de Jesús. El Tiempo Ordinario no significa un tiempo sin importancia: invita a descubrir la presencia de Dios en la continuidad de cada jornada y a crecer pacientemente como discípulos. El Evangelio de hoy coloca la misericordia en el centro de esa vida cotidiana. La santidad se aprende precisamente allí, en las decisiones habituales, cuando dejamos que el amor del Padre transforme nuestras reacciones.

Para tu vida

Reflexión del día

La misericordia rompe la cadena del mal

Inspirada en Lucas 6, 27-38

Jesús propone hoy un amor que supera la simple reciprocidad. Amar a quienes nos aman resulta natural; el Evangelio nos lleva más lejos: hacer el bien sin convertir cada relación en una cuenta de favores y ofensas. No se trata de llamar bueno al daño, sino de impedir que la conducta ajena decida en qué persona nos convertiremos.

La misericordia del Padre no niega la verdad ni elimina los límites necesarios. Podemos alejarnos de una situación peligrosa, buscar ayuda y defender la dignidad propia o ajena sin alimentar el deseo de humillar. Perdonar es entregar a Dios la venganza y renunciar a repetir el mal recibido. A veces ese camino comienza mucho antes de sentir afecto: comienza al contener una respuesta hiriente y pedir un corazón libre del rencor.

Jesús también nos invita a revisar la medida que usamos. Cuando juzgamos desde lejos, reducimos a la persona a su peor momento; cuando miramos con misericordia, reconocemos el mal sin olvidar que todos necesitamos conversión. Esa mirada no vuelve ingenua la fe: la hace semejante al amor paciente de Dios.

Hoy podemos practicarlo en algo pequeño. Ante una palabra áspera, hagamos una pausa, nombremos con serenidad lo que necesitamos y elijamos no devolver la ofensa. Si no es seguro responder, guardemos distancia y pidamos apoyo. El amor cristiano no exige exponernos al abuso; nos llama a buscar el bien sin convertirnos en aquello que nos hirió.

Reflexión de Palabra Viva Hoy

La Palabra entre nosotros

El Evangelio en nuestra realidad dominicana

En la vida dominicana, una discusión familiar, un comentario agresivo en redes o una diferencia en el trabajo pueden convertirse rápidamente en cadenas de respuestas cada vez más duras. El Evangelio nos pide cortar esa escalada sin ocultar la verdad: escuchar, hablar con respeto y no usar la vergüenza pública como castigo.

También necesitamos distinguir misericordia de pasividad. Buscar mediación, denunciar una injusticia por las vías adecuadas o tomar distancia de una relación dañina puede ser necesario. La propuesta cristiana es hacerlo sin deshumanizar al otro. Así contribuimos a comunidades donde la firmeza protege la dignidad y el perdón evita que el rencor gobierne el futuro.

Lee · vive · comparte

Vive la Palabra hoy

10 de septiembre de 2026

Inspirado en Lucas 6, 27-38

Detén una cadena de hostilidad

Si hoy recibes una palabra áspera o un mensaje que te provoque, espera diez minutos antes de responder. Escribe una contestación breve que exprese la verdad sin insultos, o decide guardar silencio si responder alimentaría el conflicto. Cuando sea necesario, establece un límite claro o busca apoyo; no te expongas a una situación insegura.

Una oración para empezar

Señor, libera mi corazón del impulso de herir y dame firmeza para responder con misericordia y verdad.

Habla con Dios

Oración del día

Padre misericordioso, tú conoces las heridas que todavía influyen en mis palabras y decisiones. Líbrame del deseo de devolver mal por mal y dame sabiduría para responder con verdad, serenidad y límites justos. Enséñame a orar por quienes me han lastimado sin negar el daño ni ponerme en peligro. Hazme generoso al medir a los demás y humilde para reconocer mis propias faltas. Que hoy mi manera de actuar refleje tu bondad y abra un camino de paz

Amén.
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Aprendiendo nuestra fe

¿Cómo se reza la Coronilla de la Divina Misericordia?

Oración

Esta devoción se reza normalmente con un rosario común y centra la oración en la misericordia de Dios y en la entrega de Cristo.

Después de las oraciones iniciales, en las cuentas grandes se ofrece al Padre el Cuerpo y la Sangre de Cristo; en las pequeñas se pide misericordia por nosotros y por el mundo.

Al terminar se repite tres veces la invocación al Dios santo, fuerte e inmortal. No es una fórmula mágica, sino una oración confiada.

Para recordar

La coronilla nos enseña a confiar en la misericordia y a pedirla para todos.

Referencias doctrinalesCatecismo 1846 · Catecismo 2098 · Diario de santa Faustina 476

Enseñanza original basada en fuentes católicas. No sustituye el texto oficial ni la orientación pastoral.

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