Lectura de la Sagrada Escritura
Ezequiel 2, 8-3, 4
8 Tú, ¡oh hijo de hombre!, escucha todo aquello que te digo; y no seas rebelde, como lo es esta familia: Abre tu boca, y come todo lo que te doy.
9 Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, la cual tenía un volumen o libro enrollado,
10 y lo abrió delante de mí, y estaba escrito por dentro y por fuera; y lamentaciones, y canciones lúgubres, y ayes o maldiciones, era lo que se hallaba escrito en él.
1 Y me dijo el Señor: Hijo de hombre, come cuanto hallares; come ese volumen, y ve a hablar a los hijos de Israel.
2 Entonces abrí mi boca, y me dio a comer aquel volumen,
3 Y me dijo: Hijo de hombre, con este volumen que yo te doy tu vientre se alimentará, y se llenarán tus entrañas. Lo comí, pues, y mi paladar lo halló dulce como la miel.
4 Y me dijo él: Hijo de hombre, anda y anuncia a la familia de Israel mis palabras,


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