viernes, 26 de junio de 2026

Viernes de la XII semana del Tiempo ordinario

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Palabra para hoy
“Habiendo bajado Jesús del monte, le fue siguiendo una muchedumbre.”
Mateo 8, 1-4
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Lectura2 Reyes 25, 1-12
ReflexiónPara tu vida
OraciónUn momento con Dios

Palabra de Dios

Primera lectura

Lectura de la Sagrada Escritura

2 Reyes 25, 1-12

1 Pero el noveno año del reinado de Sedecías, el mes décimo, a los diez días del mes, vino el mismo Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército sobre Jerusalén, y le puso sitio, y levantó trincheras alrededor de ella.

2 Con lo que la ciudad quedó cerrada y circunvalada hasta el año undécimo del reinado de Sedecías,

3 y día nueve del mes cuarto; y fue creciendo el hambre en la ciudad, de modo que faltó el pan o alimento a la gente del pueblo.

4 Al cabo quedó abierta una brecha en la ciudad; y toda la gente de guerra huyó de noche por el camino de la puerta, que está entre los dos muros, junto al jardín del rey, mientras los caldeos estrechaban el cerco de la ciudad. Huyó, pues, Sedecías por el camino que va a las llanuras del desierto.

5 Mas el ejército de los caldeos fue persiguiéndolo, y lo alcanzó en la llanura de Jericó, y todos los soldados que lo acompañaban fueron dispersados, y lo abandonaron.

6 Hecho prisionero el rey, lo condujeron a Reblata al rey de Babilonia; el cual pronunció sentencia contra él.

7 E hizo matar a los hijos de Sedecías a la presencia de éste, y después sacarle los ojos, y atado con cadenas lo llevó consigo a Babilonia.

8 El mes quinto, a los siete del mes, corriendo el año diez y nueve del rey de Babilonia, Nabuzardán, vasallo de este rey y general de su ejército, entró en Jerusalén.

9 Y puso fuego al templo del Señor, y al palacio del rey, y a las casas de Jerusalén, y entregó a las llamas todos los edificios.

10 Y todo el ejército de los caldeos que seguía a su general, arrasó por todos lados los muros de Jerusalén.

11 Al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, y a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia, y a la gente más pobre, los transportó Nabuzardán, general del ejército, a otra parte;

12 dejando solamente a gentes pobres del país para cultivar las viñas y los campos.

Palabra de Dios

Cantemos con fe

Salmo responsorial

Salmo 137, 1-2, 3, 4-5, 6

R/. En las márgenes de los ríos del país de Babilonia, allí nos sentábamos, y nos poníamos a llorar, acordándonos de ti, ¡oh Sión!

En las márgenes de los ríos del país de Babilonia, allí nos sentábamos, y nos poníamos a llorar, acordándonos de ti, ¡oh Sión! Allí colgamos de los sauces nuestros músicos instrumentos.

R/. En las márgenes de los ríos del país de Babilonia, allí nos sentábamos, y nos poníamos a llorar, acordándonos de ti, ¡oh Sión!

Los mismos que nos habían llevado esclavos, nos pedían que les cantásemos nuestros cánticos; los que nos habían arrebatado de nuestra patria, decían: Cantadnos algún himno de los que cantabais en Sión.

R/. En las márgenes de los ríos del país de Babilonia, allí nos sentábamos, y nos poníamos a llorar, acordándonos de ti, ¡oh Sión!

¿Cómo hemos de cantar los cánticos del Señor, les respondíamos, en tierra extraña? ¡Ah! Si me olvidare yo de ti, oh Jerusalén, entregada sea al olvido, seca quede mi mano diestra.

R/. En las márgenes de los ríos del país de Babilonia, allí nos sentábamos, y nos poníamos a llorar, acordándonos de ti, ¡oh Sión!

Pegada quede al paladar la lengua mía, si no me acordare de ti, oh Sión santa; si no me propusiere a Jerusalén por el primer objeto de mi alegría.

R/. En las márgenes de los ríos del país de Babilonia, allí nos sentábamos, y nos poníamos a llorar, acordándonos de ti, ¡oh Sión!

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya

Mateo 8, 17
“verificándose con eso lo que predijo el profeta Isaías, diciendo: El mismo ha cargado con nuestras dolencias, y ha tomado sobre sí nuestras enfermedades.”
Aleluya.

Santo Evangelio

Mateo 8, 1-4

Lectura del santo Evangelio

1 Habiendo bajado Jesús del monte, le fue siguiendo una muchedumbre.

2 En esto, viniendo a él un leproso, que se postró ante él, diciendo: Señor, si tú quieres, puedes limpiarme.

3 Y Jesús, extendiendo la mano le tocó diciendo: Quiero, queda limpio; y al instante quedó curado de su lepra.

4 Y Jesús le dijo: Mira que no lo digas a nadie; pero ve a presentarte al sacerdote, y ofrece el don que Moisés ordenó, para que les sirva de testimonio.

Palabra del Señor.

Palabra para guardar

Frase destacada del día

“Habiendo bajado Jesús del monte, le fue siguiendo una muchedumbre.”

Memoria de la Iglesia

Santo o celebración del día

Viernes de la XII semana del Tiempo ordinario

Hoy la Iglesia vive una jornada del Tiempo Ordinario, etapa en la que acompaña paso a paso la vida y las enseñanzas de Jesús. Aunque no se destaque una memoria particular, este día nos invita a reconocer la presencia de Dios en lo cotidiano, escuchar su Palabra y convertirla en fidelidad, servicio y amor concreto.

Para tu vida

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26 de junio de 2026

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A Dios se le adora; a María se la honra y se le pide intercesión.

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