Lectura de la Sagrada Escritura
2 Timoteo 3, 10-17
10 Tú al contrario, mi caro Timoteo, ya has visto mi doctrina, mi modo de proceder, el fin que me propongo, cuál es mi fe, mi longanimidad, mi caridad, mi paciencia,
11 cuáles las persecuciones y vejaciones que he padecido, lo que me aconteció en Antioquía e Iconio, y en Listra, cuán grandes han sido las persecuciones que he tenido que sufrir, y cómo de todas me ha sacado a salvo el Señor.
12 Y ya se sabe que todos los que quieren vivir virtuosamente según Jesucristo, han de padecer persecución.
13 Al paso que los malos hombres y los impostores irán de mal en peor, errando y haciendo errar a otros.
14 Tú, amado hijo, manténte firme en lo que has aprendido y se te ha encomendado, considerando quién te lo enseñó,
15 y también que desde la niñez aprendiste las sagradas letras, que te pueden instruir para la salvación, mediante la fe que cree en Jesucristo.
16 Toda escritura inspirada de Dios es propia para enseñar, para convencer, para corregir a los pecadores, para dirigir a los buenos en la justicia o virtud,
17 en fin, para que el hombre de Dios o el cristiano sea perfecto, y esté apercibido para toda obra buena.


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